Escuela de arte
Objetos exclusivos
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Marta Cella
Aplicar el color y los efectos Cuando tenemos que decidir una combinación de colores y seleccionar un efecto decorativo para un espacio determinado, es importante pensar en el tipo de habitación de que se trate. Es necesario evaluar algunos aspectos, como por ejemplo cuál es el caudal de luz de la misma o si por el contrario es muy oscura; cuál es la utilización que se hará de ese espacio, en qué momento del día; cuál es el perfil de la o las personas que usarán ese lugar y cuáles sus preferencias. Del resultado de esa primera evaluación podremos determinar cuál es la armonía de colores que mejor se adapta al espacio y a las personas, cuáles las texturas y los efectos.
Al
elegir una gama cromática o una mezcla de colores, es necesario tener
conocimiento de cómo reacciona cada uno de ellos en contacto con otro u
otros. Es preciso saber que las dimensiones reales de una habitación se
pueden alterar visualmente mediante el uso de determinados colores.
Este efecto se
hace visible tanto en paredes como en techos. El hecho de dejar los
techos claros o blancos y dar colores más oscuros a las partes
inferiores de las paredes, genera una sensación de altura y espacio y
aumenta la luminosidad. En
cambio el techo con color más oscuro que la pared parece reducir la
altura de la habitación y hacerla más opresiva.
Otro elemento a tener en cuenta, es el efecto que
producen los colores de acuerdo a cómo se los combina. Un color,
colocado al lado de su color complementario, potencia su fuerza. Si en
cambio se lo coloca junto a otro con el que comparte algún matiz, lo
percibiremos más suave.
En líneas
generales podemos decir que cada color tiene una expresividad
específica. También es necesario evaluar la influencia en los colores de las diferentes texturas que se generan con los acabados o efectos decorativos. Una textura siempre tiene una fuerza atractiva superior a lo liso. El solo hecho de aplicar color puede aclarar espacios oscuros, atenuar el efecto de deslumbramiento de otros muy iluminados, reducir o ampliar espacios, corregir proporciones o defectos, generar sensación de calidez en habitaciones frías o refrescar las que son cálidas, dar vida y alegría a lo apagado así como variedad a lo que es monótono. El color, asociado con la luz, es el más potente generador de descanso, confort y satisfacción. Y en la vida agitada de nuestro tiempo, es preciso buscar en los lugares de residencia y de trabajo, un ambiente que proporcione calma al espíritu, relajación al cuerpo y sosiego a los nervios.
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